miércoles, 24 de abril de 2013

Ese es el trato.

Hagamos un trato: 

Para desayunar habrá tostadas y café caliente recién hecho. Pero no digo una vez, digo todos los días de mi vida. Peleas las justas; alguna de vez en cuando, no por nada, sino porque me gustan las reconciliaciones. 
Te prometo carreras del salón a la cama, y ahi cientos de peleas de almohadas hasta que tu sonrisa le gane a mi mirada y terminñemos amándonos como locos. Te haré tartas de postre y si quieres, te esperaré despierta cuando llegues tarde. A cambio de eso, yo no te pido nada, simplemente que estes conmigo. 

Ese es el trato. 

miércoles, 3 de abril de 2013

Raciones de besos

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Empieza la primavera y por tanto el calor. Echaba de menos el calor y las sandalias, los pantalones cortos y los vestidos, ir a la playa y tomar el sol con amigos. Estaba harta de ese invierno, tanto frío y tanta lluvia que impedía que pudiese disfrutar del día. El reloj marca las dos en punto del mediodía y el timbre suena. Salen todos desesperados por llegar a casa, comer y descansar un rato viendo tu serie favorita o echarte una buena siesta, otros pasarse la tarde estudiando y llena de deberes y otros yendo a hípica o a natación. Esta vez romperé la rutina: iré a comer a un buen restaurante cerca del instituto con mi chico, luego iremos a dar una vuelta y para acabar una gran ración de besos, abrazos y felicidad. 
Estábamos en el banco, nuestro banco, sentados el uno frente al otro, mirándonos fijamente y hablando de cómo el destino nos ha juntado después del transcurso de tanto tiempo. Me senté junto a él, ni el viento podía pasar entre nosotros de lo pegados que estábamos; me acariciaba el pelo con la mano izquierda,  la misma que rodea mi cuello, con tanta dulzura que el sueño se apoderaba de mi; con la mano derecha me apartaba ese pelo dichoso que sale del recogido que me he hecho ese día. Hacia un rato había sol, ya no. Todo se nubló y empezó a chispear fue entonces cuando decidimos irnos a nuestras respectivas casas. Para despedirnos otra ración de besos y abrazos. Un hasta luego como despedida y un ''buenas noches cariño'' hacen que me vaya feliz a dormir. 

jueves, 24 de enero de 2013

Tan mágico como la primera vez.



Todos recordamos esos momentos especiales que en su momento nos dejaron marcado, el corazón
Sobretodo, recordamos esa primera vez en la que vives, experimentas, algo nuevo:
La primera noche hasta largas horas en las que lloras, el primer sueño alcanzado, el primer ''nunca te alejes'', el primer ''lo eres todo'', el primer día en su cama. La primera relación, la primera caricia, la primera mirada, el primer ''te amo'', la primera cita, la primera vez, el primer roce, el primer beso. Innumerables cosas que vives por primera vez y dejan huella en ti, pero el repetir el momento una y otra vez que se haga tan mágico como la primera vez.

martes, 15 de enero de 2013

La lluvia se apodera.


El invierno asomaba tras semanas aunque el clima no decía lo mismo.
Enero. Mitad del mes. Frío, sol, calor y vuelta al frío. 
Algunas gotas caen, cielo nublado, cabezas atormentadas.



Días en los que a veces llueve, noches en las que a veces la música se apodera de ti y, con ella, las lágrimas.
Días en los que todo puede ser perfecto, noches en las que todo se tuerce.
Días en los que tus complejos te van comiendo, noches en las que los problemas aumentan.
Días. Semanas.
Sientes que estas sola, a pesar de tener a gente a tu alrededor. 
Te sientes sola.
Estas sola. 
Sólo tú puedes afrontar todo.
Sólo tú.
Cierto tiempo así, en los que algunos días llueven lágrimas, y otros pocos, en los que sale el sol.



[...Creo que hoy, también lloverá...]

jueves, 3 de enero de 2013

Ilusiones


Había una vez un campesino gordo y feo
que se había enamorado (¡como no!)
de una princesa hermosa y rubia. 
Un día, la princesa (ve a saber por qué) 
le dio un beso al feo y gordo campesino... 
Y, mágicamente, éste se transformó 
en un esbelto y apuesto príncipe.. 
[Por lo menos, así lo veía ella] 
[Por lo menos, así se sentía el.] 

jueves, 8 de noviembre de 2012

Cambiemos ese ''tu y yo'' por un -nosotros-

Eran felices y nada podía con ellos. Ya eran más de cien días juntos y les iba todo perfecto; las clases les iba bien y las relaciones con los amigos también. Pero había algo que fallaba. Eso que siempre está ahí para joder relaciones, ya sean de amor o de amistad. ''La distancia''. 
- Maldita distancia, pensaba ella. 
Una vez por semana se reencontraban, y con mucha suerte, dos. Cada día tenían más ansias por verse. Poder darse un gran abrazo seguido de un beso con sabor a ''esta semana se me ha hecho eterna sin poder verte''. 
[...]
Ya había pasado dos días después de aquella discusión que se hacia monótona cada noche. Esa en la que los dos dice que quiere mucho más al otro, pensando que es así. ¿Quién querrá más a quién? ¿Quién daría la vida sin pensar en lo demás? ¿Quién siente más el uno por el otro? ¿Qué sentirá él cuando pronuncian el nombre de su novia? Tantas preguntas se hacia ella, tantas sin respuesta. Ella siempre ha pensando que es ella la que siente más, la que daría su vida por él sin planteárselo apenas. 
- ¡Mierda, se me hace tarde, no me dará tiempo! -grita ella, al salir de la ducha y ver el reloj. 
Pensaba, después de vestirse y recoger su cuarto, ir caminando a ese lugar dónde siempre se ven. Su lugar. Antes de llegar ahí, hay una pequeña tiendita donde compra una revista del corazón y la cotillea mientras espera por él. Siempre se retrasa ya que vive a fuera de la ciudad y tiene que coger el transporte público. Ve que no le da tiempo de comprársela, que ya estará él y se le abra adelantado hoy; que no podrá leer ese artículo de su cantante preferida esta semana. 
Recoge lo más rápido posible el cuarto, metiendo todo lo que está fuera de su sitio en el armario para que su madre no le echase la bronca. Sale de casa y va, a paso ligero, a aquel sitio.
Ya ha llegado y lo busca por todas partes, pero no lo ve. Ella, tan inocente como siempre, no se da cuenta de que está escondida tras un pilar de columna. Se queda mirando el móvil un momento y es ahí cuando él, aprovecha y corre y le da un abrazo por detrás. De esos que a ella le encantan. 
- Ya era hora, te estaba echando de menos, dice él.
- Lo siento, se me hizo tarde y...  
*Él, rápidamente le interrumpe con un beso, no la deja terminar la frase*
- ¡Idiota! No me has dejado acabar 
- Lo sé, es que no quería escucharte. Me moría por besarte, hacía una semana que no te besaba. ¿Es mucho tiempo, no crees? -dice él
- ¿Mucho tiempo? Mucho tiempo es el que vamos a pasar juntos, eso si que es mucho tiempo. Aunque a veces pienso que quiero pasar mucho más que ese tiempo
- ¿Y cuanto tiempo es ese? 
- ¿Cómo puedes preguntarme eso? 
- Es que no sé cuanto tiempo quieres pasar conmigo... - dice él con miedo a su respuesta.
- Es muy fácil, toda mi vida. 
*Le besa de nuevo rápidamente, y suelta un suspiro, un gran suspiro. 
Se ha aliviado al escuchar su respuesta, pues, casualmente, es el mismo tiempo que quiere pasar él con ella. 
E incluso, no le importaría pasar más de una vida a su lado.
                       

lunes, 5 de noviembre de 2012